Vuelve la magia
La talentosa Henin regresa en 2010. "Se reavivó la llama", dijo la belga que tiene DT argentino. La decisión la tomó en julio y no tuvo tanto que ver en ella la gesta de su archirrival Kim Clijsters (campeona del US Open en su tercer torneo después de una pausa de dos años y medio), sino la victoria de Roger Federer en Roland Garros. "Era una llama que creí haber perdido, pero se reavivó nuevamente", dijo Justine Henin, que finalmente anunció ayer, en un programa de la cadena belga RTL, que regresará al tenis competitivo en 2010. Para ello se preparará con una serie de exhibiciones.
El gran objetivo, reconoció, será capturar Wimbledon, el único Grand Slam que le falta. Todavía puede doler la increíble derrota en las semifinales del 2007 ante la francesa Marion Bartoli. Cuando tomó la determinación de regresar, debió cancelar su participación en una obra de teatro titulada "Deja de llorar, Penélope", donde debía interpretar a una escritora. En el regreso la acompañará su entrenador de toda la vida, el argentino Juan Carlos Rodríguez.
Hace 16 meses, Henin se convertía en la primera N° 1 que abandonaba el tenis en la cima. "Es una decisión final, aunque algunos piensen lo contrario", dijo esa vez. "Me gustaría ser recordada como la chiquitita que desafió a las grandes", pidió. En su carrera, la belga de 1.67 metro ganó 41 títulos, siete de ellos de Grand Slam, un oro olímpico, y embolsó 19.461.375 dólares.
"Siempre es agradable tener a una jugadora como ella", dijo Clijsters sobre el regreso. Justine no es tan simpática como Clijsters, más introvertida, con carácter duro, lo que ella admite haber forjado a partir del fallecimiento de su madre, Francoise, cuando Justine tenía 12 años, y la posterior pelea con su padre y hermano. Finalmente, la familia se amigó y ellos estuvieron en el último título de Roland Garros de Henin, hace dos años.
Su retiro fue un misterio, también su vuelta. Por lo demás, el regreso es una gran noticia para el aburrido tenis femenino, repleto de jugadoras que sólo saben pegarle fuerte y recto, y vestirse muy bien. No sería raro que la final de Roland Garros 2010 ofrezca un entretenido choque de jugadoras belgas: el bello revés a una mano de Justine contra el tremendo drive de Clijsters.
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